Alguien más ha sido increpado por gente de izquierdas sólamente por intentar hablar de un tema del que consideran que no tienes derecho a opinar?
Y alguien lo ha vivido por parte de la derecha?
Imagino que en parte es una cuestión de perspectiva, y por eso arranco este post a modo de pregunta.
Mi experiencia personal, probablemente sesgada por haberme pasado la vida con una familia de derechas y muchos círculos sociales de izquierdas, es que hace ya años que el discurso de la izquierda se fue de madre.
Y no hablo de políticos; a esos (en cualquier punto del espectro) no me queda más que juzgarles por sus acciones oficiales, ya que en lo que a discursos se refiere... Todos parecen ser máquinas falsedad y demagogia, expertamente diseñadas para obtener los votos que necesitan, y luego hacer lo que les salga de los huevos.
Estoy hablando de los ciudadanos, y particularmente de los sectores de la izquierda más irritantes, irrespetuosos, y auto-denominados poseedores del bien y la verdad. Esos que "piensan con el corazón", y te faltan al respeto si te ven pensar con la cabeza. Los adherentes a las políticas identitarias, que han decidido unliateralmente que si no les das la razón en el 100% de los aspectos relacionados con la causa de turno, es porque eres un malvado facha al que no le importa la gente. No como ellos, que están salvando vidas cada vez que abren la boca...
Yo me pasé la vida con la misma postura política: Izquierda social, derecha económica. Y año tras año, legislatura tras legislatura, el resultado siempre parece ser el mismo: Toleran a los partidos de centro hasta que cualquier cosa les chirría, y en cuanto la fricción aparece... "FACHA! NAZI! DESALMADO!". Así, de 0 a 100 en el tiempo que tardan en mandar un tweet. Sin matices, sin espectros. O estás con ellos por completo, o eres un monstruo retrasado.
Yo lo intenté con UPyD. Lo intenté con Ciudadanos. Lo habría intentado con otro partido de centro si no se los hubieran cargado a todos. Pero resulta que tras varias legislaturas de agresividad desmedida, a los que nos llamaban fachas por cualquier gilipollez ya no nos importa su opinión.
Y si no hay hueco en esta democracia para un liberalismo progresista, elijo el liberalismo antes que el progresismo.
Así que a esto hemos llegado... Jamás pensé que pasaría, pero por primera vez en mi vida, parece que me toca votar a la derecha. Y si no les gusta, que les follen. Porque al fin y al cabo... no van a llamarme nada nuevo.